Llevaba allí dos meses,
veinte días y tres horas exactamente. Ya había explorado detalladamente el
lugar en el que me ubicaba, y creo que jamás se me olvidaría.
Los primeros días después de
todo esto me sentía rara, y con miedo a que todo volviera a suceder. Para
evitar esos miedos que se formaban en mi interior, tuve que ir a un psicólogo,
el cual me hizo redactar esta historia, y finalmente quemarla en la hoguera de
mi casa. Con él aprendí a dejar los miedos atrás, y a pensar que las
situaciones malas siempre acaban.
Finalmente, quiero dar las
gracias a todas las personas de mi familia, policías, psicólogos y periodistas
que me han ayudado a superar esto con entusiasmo y compañía.
UN BESO, MARIONA.
Mariona Fernández3r ESO B





